La batalla es un alegato político contra las posturasintervencionistas de los Estados y un ataque directo a lasocialdemocracia europea tradicional. La ingeniería social dictada por la izquierda ha llevado a las potencias hacia el desastre económico,y no así el conservadurismo, como tantas veces se ha tratado deargumentar. Un gobierno obsesionado por la recaudación y enemigo de la iniciativa privada es el causante de las depresiones sistémicas enlas que el mundo se está viendo envuelto en la actualidad. La sociedad necesita más que nunca un Estado mínimo que no cohorte a losciudadanos. La batalla no ha acabado. En realidad, la contienda entreun Estado controlado y uno libre acaba de empezar...