La arquitectura islámica ha cautivado siempre por la monumentalidad de sus formas y la riqueza y color de su ornamentación. Ese granestallido estético no puede entenderse o apreciarse sin analizar susfunciones y significados, es decir, sin conocer la sociedad queconstruyó esas obras y las necesidades materiales, espirituales osimbólicas a cuya satisfacción estaban destinadas. Siete notablesespecialistas coordinados por George Michell estudian La arquitecturadel mundo islámico en relación con las diversas áreas de la vidasocial y espiritual: las mezquitas, madrasas y mausoleos, al serviciode una compleja liturgia, los palacios, alcazabas y fortificaciones,expresión arquitectónica del poder, los mercados y caravansares,productos del mundo del comercio y los viajes, y la más humildearquitectura vernácula, con sus numerosas variantes regionales, comoforma de adaptación al medio físico y a la disponibilidad demateriales autóctonos.