Educar es acompañar en el camino de la vida, respetando laidiosincrasia y los factores externos que condicionan nuestro deveniren la sociedad. La alteridad es la condición de ser otro, el derechocongénito que la naturaleza dota al ser vivo a ser diferente, ladiferencia nos hace únicos: ¿acaso no somos todos diferentes pero enesencia lo mismo? Siendo diferentes e imperfectos por naturalezademandamos tolerancia y comprensión de los demás, como también losdemás precisan la nuestra, hasta que se consiga encontrar el secretoque permita poner remedio: sin duda, la educación. Pero el respeto yla consideración de la diversidad reclaman más que eso para no sersometidos a la tiranía de la normalidad. De ahí la pertinencia de unaescuela única y educación para todos, porque en esencia somos iguales, pero con necesidad de recursos específicos y actividades singulares,porque también somos diferentes. Meter el mar en una botella, quizás,pero eso son las dificultades: intereses, ritmos y estilos de unosniños en una escuela.
Esta obra trata de plantar las bases de esta arquitecturafilosófico-educativa, lo que no está exento de dificultades ylimitaciones, que sin olvidar el pasado (escuelas especialessegregadas) pero mirando al futuro (escuela inclusiva), parte de unpresente (integración escolar) y reclama un profesional motivado y con estrategias para el empleo de adaptaciones en la intervencióneducativa normal, de acuerdo con las prerrogativas anteriores. Sinolvidar la colaboración interna y externa, al aula y al centro, alalumno y al resto. Dejar de lado la formación y, ligada a ella, lainvestigación. El punto de partida de los contenidos que la conformanes que existen niños que muestran diferencias con respecto a losdemás, que los hacen especialmente singulares. (cont.)