¿Quién era aquel hombre que congregó a miles de persona en torno a suféretro y que suscitaba el elogio casi unánime de la prensa y laoposición democrática asturiana?Un año antes, tras su salida de la cárcel, la situación había sido muy diferente: sus recibimientos en Mieres y Gijón fueron disueltos deforma brutal por la policía. Lo mismo ocurriría meses después en unmitin en el campo de fútbol de El Entrego, en el que el SecretariadoRegional de las Comisiones Obreras de Asturias pretendía presentarsepúblicamente.La proyección pública que le dio ser "el asturiano del 1001", suactivismo sindical, carácter reflexivo y conciliador, así como laformación teórica que había adquirido en la cárcel... fueron dándole a conocer y granjeándole el respeto de los trabajadores y trabajadoras, siendo especialmente relevante su participación en CoordinaciónDemocrática de Asturias.Pero Juanín era, ante todo, un trabajador que decidió luchar por laslibertades, derechos e intereses de su clase. Lo hizo desde lasComisiones Obreras, teniendo muy claro que un sindicato debíaconstruirse de forma independiente, unitaria y democrática, ser el más directo instrumento al servicio de la clase trabajadora.El accidente de automóvil del 2 de enero de 1977 acabó prematuramentecon la vida de una gran persona y truncó lo que estaba siendo unaimportante contribución a la naciente Confederación Sindical deComisiones Obreras, que a pesar de todo recibió la impronta de lalucha, el ejemplo y las ideas de Juanín.