Lo vi por primera vez en la calle de Bucareli, en México, es decir en la adolescencia, en la zona borrosa y vacilante que pertenecía a lospoetas de hierro, una noche cargada de niebla, que obligaba a loscoches a circular con lentitud y que disponía a los andantes acomentar, con regocijada extrañeza, el fenómeno brumoso, tan inusualen aquellas noches mexicanas, al menos hasta donde recuerdo. Antes deque me lo presentaran, en las puertas del café La Habana, oí su voz,profunda, como de terciopelo [] Roberto Bolaño