INTRODUCCIÓN A LA HERMENÉUTICA FILOSÓFICA

INTRODUCCIÓN A LA HERMENÉUTICA FILOSÓFICA

$43.377
IVA incluido
Sujeto Disponibilidad de Proveedor
Editorial:
HERDER
Año de edición:
ISBN:
978-84-254-2100-6
Páginas:
272
Encuadernación:
Rústica
Idioma:
Castellano
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La hermeneútica tiene una larga historia de la que todavía hoy sepuede aprender mucho. Al comienzo se sitúa el tratado aristotélico deeste mismo nombre, que se ocupa, en el fondo, de la lógica de laoración. La manera en que la Edad Moderna usa el término"hermenéutica" se refiere por lo general a disciplinas especiales.Así, encontramos una hermenéutica jurídica y una teológica y, a fin de cuentas, la antigua palabra «hermenéutica» tiene la connotación delsentido universal de traducción.Pero una auténtica universalidad sólo pudo asociarse con este concepto cuando la era metafísica se acercó a su fin y su pretensión demonopolio frente a las ciencias modernas quedó restringido. Fue sobretodo Wilhelm Dilthey quien dio un paso importante en esta direccióncon su psicología descriptiva. Pero sólo cuando Dilthey y su escuelallegaron a tener una mayor influencia sobre el movimiento, el entender ya no quedó meramente situado al lado del comprender y del aclarar y, en general, no quedó limitado a su uso por las ciencias. Alcontrario, el entender constituye la estructura fundamental de laexistencia humana, por lo que viene a situarse en el centro de lafilosofía.De este modo pierden su primacía la subjetividad y la autoconciencia,que en Husserl todavía encuentran su expresión en el egotrascendental. En su lugar se sitúa el otro, que ya no es objeto parael sujeto, sino que éste se halla en una relación de intercambiolingüístico y vivencial con el otro. Por eso, el entender no es unmétodo, sino una forma de convivencia entre aquellos que se entienden. Así se abre una dimensión al lado de la cual ciertos otros ámbitosespeciales de posibles conocimientos no juegan un papel paralelo oequivalente, sino que esta dimensión constituye la práctica de la vida misma. Esto no excluye en absoluto que precisamente los métodos de la ciencia vayan también por su propio camino, que consiste en laobjetivación de los asuntos de su investigación. Pero justamente aquíse encuentran también los peligros de una limitación teórica de laciencia, que consiste en esquivar ciertas experiencias relacionadascon el otro ser humano, otras palabras, otros textos y su pretensiónde validez debido a la autosatisfacción metodológica. Piénsese sólo en los pocos pasos que se avanzaron, por ejemplo, en el esclarecimientode la gramática estructuralista del mito, en el que se invirtieronenormes energías de investigación, y ciertamente no con la finalidad y el resultado de que ahora el mito comience a hablar mejor. Algoparecido se podría decir de la semántica, que toma como objeto elmundo de los signos o de la textualidad, a los que el conocimientocientífico ha conseguido acercarse de manera nueva e interesante. Mas, la hermenéutica no pretende la objetivación, sino el escucharsemutuamente, y también, por ejemplo, el escuchar a alguien que sabenarrar. Es ahí donde comienza lo imponderable al que nos referimoscuando los seres humanos se entienden.El mérito especial de Grondin consiste en haber elaborado este diálogo «interior» como el fundamento propiamente dicho de la hermenéutica,pero que tiene un papel importante también en otros contextos.Jean Grondin (1955) estudió en las universidades de Montreal yTubinga. Entre 1982 y 1990 enseñó en las universidades Laval (Quebec)y de Otawa. Desde 1991 es profesor titular de Filosofía en launiversidad de Montreal. Becario del Conseil de Recherches en Sciences Humaines du Canada y de la Fundación Alexander von Humboldt. Es autor de diversos libros sobre la hermenéutica de Gadamer, la filosofía deHeidegger y Kant, y de una biografía del propio Gadamer (Hans-GeorgGadamer. Una biografía. Herder, Barcelona 2000).De interés para estudiosos de la Filosofía y las Ciencias del Hombre y Bibliotecas.

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