AA.VV
Observamos la realidad según la clase de personas que somos. Muchasveces ha sido complicado expresar esta verdad psicológica porque lascondiciones intelectuales no son la única garantía de éxito en elámbito profesional, sino solo un factor al que deben unirse lascapacidades emocionales. Por otra parte, como una consecuencia directa de nuestro currículum existencial y del color de nuestras propiasexperiencias, la mayoría de las personas quedamos vinculadas alrecuerdo de lo vivido, por eso deseamos lo que perdimos, antes quealgo nuevo, por más atractivo y práctico que pueda ser. Estasexpresiones de la propia condición humana que compartimos todas laspersonas, por el mero hecho de serlo, suelen dispararse cuando elenemigo exterior ruge al fondo del decorado: somos más emocionales que nunca cuando la crisis aprieta del modo en que lo está haciendo y, de este modo, surgen de golpe todas nuestras inquietudes eincertidumbres con las que hemos convivido durante años sin darnoscuenta, primero solos, y luego, en familia. La inteligencia emocionales una herramienta muy útil en los tiempos de bonanza, pero lo esmucho más en tiempos de crisis. Más que nunca, en este momento es unacierto reinventar y convertir nuestras gastadas emociones en una denuestras principales fortalezas para hacer frente a la crisis. Desdeuna buena gestión emocional y el compromiso con nuestra autoestima sepuede afrontar esta situación de crisis de manera diferente enfamilia. Nosotros ya estamos en ello. ¿Se anima Vd. también? Vale lapena.