En un momento de profundo cambio social en el que nuestro contacto con la diversidad cultural ha adquirido una dimensión radicalmentenovedosa parece urgente debatir el papel de la escuela como espacio de acogida e inclusión social. Una escuela inclusiva reconceptualiza elfracaso ante el aprendizaje que sufren los más afectados por sudiversidad y lo entiende no como algo natural a cierto alumnado, sinocomo resultado de la falta de adaptación del sistema educativo y de su incapacidad para ofrecer una respuesta transformadora a un entornomás complejo. En las escuelas de inclusión se enfoca la diversidadcultural como un recurso y una oportunidad para el aprendizaje, peroello implica superar actitudes que son fuentes cotidianas de exclusión y de formas frecuentemente sutiles de racismo, como el etiquetaje del alumnado procedente de la inmigración y de grupos minorizados, laesencialización de su etnicidad o el relativismo y la indiferencia enque desembocan concepciones superficiales de la tolerancia. El estudio de estos aspectos del contacto intercultural es algo ineludible si,más allá de las respuestas simples que pretenden reducir laincertidumbre generando nuevas fronteras, lo que se quiere esaprovechar la oportunidad para revisar críticamente los supuestos enque se basa nuestra convivencia y renovar nuestra idea de la educación democrática.