La colonización europea del mundo y la acelerada descolonizacióniniciada tras la Segunda Guerra Mundial son fenómenos bien estudiadospor historiadores y economistas, pero sólo en fechas muy recientes seha atendido a sus fundamentales perspectivas literarias. A finales delos años setenta, gracias a la brillante, documentada y provocadoralabor de Edward Said, se gestó la corriente de análisis culturalconocida como crítica postcolonial, que ha supuesto una profundarenovación en el modo de leer los textos europeos de los últimos dossiglos, al situarlos en un horizonte político soslayado hasta la fecha (la cuestión del imperio), al mismo tiempo, se ha prestado oídos a la compleja y atormentada dialéctica entre las literaturas surgidas dela descolonización y sus antiguas metrópolis. María José Vega,profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona, ha realizado laprimera presentación sistemática de los temas, métodos y problemas dela crítica postcolonial, sensible a asuntos de tanto alcance yactualidad como la configuración literaria de la nación, laconstrucción de una determinada imagen del "otro", la poliglosia, lahibridación colonial, las voces subalternas o la "contraescritura" dela tradición europea por parte de quienes fueron sus colonias. En lasúltimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX, las potenciaseuropeas lograron dominar más de las tres cuartas partes del mundo. No sólo las lenguas acompañaron a los imperios en su expansión militar,política y económica: lo hicieron además las tradiciones literarias ylos géneros, las maneras de describir el mundo y explicarlo. Elcolonialismo y la rápida descolonización posterior a la segunda guerra mundial se libraron en un espacio físico, pero también en el ámbitocultural y simbólico, el de las representaciones y las produccionesartísticas. A finales de los años setenta, gracias a la obra de Edward Said, se gestó la corriente de análisis que conocemos como críticapostcolonial, que propone un modo renovado de leer los textos,consciente de las relaciones de la literatura y el arte con el cruento ejercicio del control imperial.