El autor aborda el tema de la escatología entendida como excreción derestos humanos y sociales. La obra se divide en dos partes: en laprimera trata de lo que M. Bajtín, reinterpretando los cinco libros de F. Rabelais, llama cultura cómica popular en la Edad Media y en elRenacimiento. El movimiento natural de esta cultura es la inversión«topográfica» y la satirización material de lo establecido por lospoderes oficiales. En la segunda parte se adentra en las funciones dela escatología en la sociedad contemporánea. A fin de cuentas, esta no solo es vista como una realidad material sino también como lasimbolización de una serie de cualidades humanas y sociales. Logrotesco y lo obsceno, el insulto y la blasfemia, los claroscuros delmal y la impureza, la náusea y el tedio son metáforas que contienenuna doble moral que inserta también una parte de claridad y atracciónsociocultural.Antes bien, es cierto que la inmundicia y el residuo permiten poderhablar de una historia de los sentidos, centrando su primacía en elolfato. No en vano, lo que huele y es putrefacto, al perturbarsocialmente, se suprime del campo de lo visible y se consagra alregistro de lo oculto. A pesar de esta tendencia privatizadora de loescatológico existe una política del desperdicio encargada de sureparto y utilización que se corresponde con la distribución desigualdel excremento y el residuo en diferentes espacios geográficos. Enconcordancia con lo dicho, el texto desarrolla la escatología como untérmino multirreferencial que va de lo que quema y abrasa a lo quefecunda y nutre. Además de significar un negocio lucrativo, de hecho,el fenómeno va adquiriendo igualmente un significado modernizador de«escatologización» de las diferencias socioculturales asimiladas aunas categorías estigmatizadas..