HISTORIA DE LA CLASE OBRERA IRLANDESA

HISTORIA DE LA CLASE OBRERA IRLANDESA

$32.845
IVA incluido
Sujeto Disponibilidad de Proveedor
Editorial:
HIRU (SOLO INTERNACIONAL)
Año de edición:
ISBN:
978-84-96584-52-5
Páginas:
526
Encuadernación:
Rústica
Idioma:
Castellano
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PREFACIO DEL AUTOR A LA EDICIÓN EN CASTELLANO, Peter Berresford Ellis, 2011Muchas cosas han ocurrido en Irlanda desde que este libro se publicara por primera vez en marzo de 1972. Su única pretensión era dilucidarel desarrollo y la participación de la clase obrera irlandesa en lalucha por la liberación nacional y social. Mi intención era ampliar la obra clásica de James Connolly Labour in Irish History (El trabajo en la historia de Irlanda, 1910).Para mi asombro, en pocos años empezó a considerarse un modernoclásico de la historia irlandesa. En julio de 1985 y febrero de 1996se publicaron sendas ediciones actualizadas. También se ha publicadoen distintos países, entre ellos Japón, en 1991. Esta es la primeravez que se traduce al castellano. Después de cuarenta años de haberloescrito, me sigue sorprendiendo que me pidan nuevas ediciones en otros idiomas.En los siglos XVI y XVII, cuando Irlanda fue conquistada por su vecina Inglaterra, el proletariado irlandés se convirtió inevitablemente enel principal motor de la lucha por la emancipación nacional y socialdel país. Por tanto, a partir del siglo XVIII, cualquier momentohistórico adquirió una filosofía populista, socialdemócrata osocialista. En el proceso de explicar dicha dinámica, fui conscientede que no podía tratar muchos aspectos del desarrollo de la claseobrera con toda la profundidad que me hubiera gustado. Aspectos comolos movimientos revolucionarios agrícolas del siglo XVIII, eldesarrollo de comunas en el siglo XIX, el nacimiento de los sóvietsirlandeses durante la guerra de Independencia (1919-21) y la luchafilosófica entre el tradeunionismo y sindicalismo. El derecho deasociación obrera no consiguió implantarse hasta veinte años despuésde que los sindicatos fuesen aceptados en Inglaterra.Desde 1922, momento en que logra la independencia de la mayor partedel territorio, Irlanda sigue siendo un país dividido. CuandoInglaterra no pudo seguir ejerciendo su viejo rol imperial en todo elpaís, aceptó un autogobierno para 26 de los 32 condados, pero conservó el control sobre los 6 condados del nordeste. Esta área se denominóerróneamente Irlanda del Norte, pues la mayor parte del territorio del norte de Irlanda está en la República de Irlanda, mal denominadaIrlanda del Sur. Como la partición había pasado por alto la voluntad,expresada políticamente, de la inmensa mayoría del pueblo irlandés, yse había impuesto por medio de la fuerza militar, sólo había unamanera de mantener el poder y de conservar ese territorio dentro delReino Unido. Como se podrá ver en los capítulos más relevantes de este libro, la única manera de hacerlo fue la negación de los derechosciviles de un tercio de la población (o sea, los católicos que seidentificasen con la causa nacionalista). El sectarismo religiosonunca fue la raíz del problema en Irlanda del Norte, sino un síntomacínicamente utilizado por el Gobierno para mantener dividida a lapoblación.Incluso en nuestros días, mucha gente sigue sin entender que Irlandadel Norte formara parte del Reino Unido cuando, en la década de 1960,allí no existía nada parecido al sistema de ?un hombre, un voto?. Seregía por una legislación (Specials Powers Act, Ley de PoderesEspeciales) que habría despertado la admiración de Adolf Hitler o delrégimen del Apartheid sudafricano. En la década de 1960, esa negaciónde los derechos civiles, y la violenta represión del movimiento porlos derechos civiles de Irlanda del Norte, fue la chispa que en 1969desencadenó la erupción de la ?larga guerra? en el Norte.Hoy día, tras décadas de derramamiento de sangre y años de nefastasnegociaciones y tensiones, se ha creado una nueva administración en la que los derechos civiles están amparados por ley, y losrepresentantes de todas las comunidades pueden ser elegidos y reunirse para decidir su futuro en el gobierno local. No todos lo aceptan como una vía de futuro. Persisten la suspicacia y la malestar por parte de ambos bandos, y disidentes de ambos lados se han mostrado reacios alabandono de las balas y las bombas como forma de avanzar. Que unanueva vía conduzca o no a la reunificación pacífica del país y a unaIrlanda unida como la existente antes de la partición de 1922, aúnestá por ver.La partición del país fue vista por los líderes socialistas delmomento como la mayor amenaza para la unidad de la clase obrera y susaspiraciones, porque vieron acertadamente que conduciría a la división del proletariado y tal vez a una gran deriva belicista, tal comoocurrió con la Internacional durante el periodo comprendido entre 1914 y 1918. Lo ocurrido en Irlanda del Norte demostró que aquellos miedos tenían fundamento. ¿Será posible una reunificación del proletariadoirlandés?Siempre he mantenido que la libertad nacional y la libertad social noson dos cuestiones distintas y aisladas, sino las dos caras de unmismo y gran principio democrático, y una está incompleta sin la otra. El camino hacia un internacionalismo sólido surged