La Historia de Aladino o la lámpara maravillosa nos enseña que no hayatajos para la madurez, no existen lámparas maravillosas ni prodigiostecnológicos que nos ahorren un duro proceso de aprendizaje personalpara llegar a ser quienes somos. Para crecer, lo importante no estanto lo que nos ocurre, en gran parte consecuencia del azar, como loque hacemos con lo que nos ocurre. Y es esto último lo que se exige de Aladino, y de todos nosotros: un gran esfuerzo personal en el quenadie puede sustituirnos.La historia procede de Las mil y una noches, que el viajero yorientalista francés Antoine Galland (1646-1715) tradujo en docevolúmenes entre 1704 y 1717, dando a conocer especialmente estahistoria de Aladino.