Se puede morir de amor, de alergia, o de un simple buenos días en unaconversación de ascensor. Se puede asesinar por lo mismo o simplemente acelerar el proceso de la muerte, como nos cuenta Elías Moro en estedelicioso libro que se confiesa desde el principio deudor de Max Aub y sus Crímenes ejemplares. Hasta que la muerte nos separe es una muestra de cómo tomar la palabra a quienes dicen morir de amor sin atreverse a cumplir lo prometido, a quienes desean ir al cielo para encontrar una vida mejor hasta que la muerte los encuentra antes, de bailarines sin cuidado, bibliófilos,burócratas, inútiles que no saben hacerse el nudo de la corbata el día de su boda y artistas realistas que hacen del asesinato una obra dearte a pico y pala. Con un sentido del humor inteligente, con una ironía teñida deromanticismo, y con un elegante dominio del ritmo y la brevedad, elautor nos presenta un catálogo de crímenes que se abandona con unasonrisa, cierta complicidad no exenta de remordimientos y unaidentificación que va más allá de la literatura. Un buen nudo, una rama aparente, un bonito atardecer?Y ver cómo sebalancea el finado al extremo de la soga mientras dulcemente cae lanoche. No se puede decir con menos. No se puede pedir más.Pilar Galán