Un libro en el que se nos enseña a vivir sin juzgar y sin tener miedo. Un libro que aborda lo que nos avergüenza, lo que no corresponde a la imagen de Dios en nosotros. Un libro para vivir en libertad, tras las huellas de los grandes personajes bíblicos cuya desnudez real, moralo psicológica ha sido cubierta por túnicas, mantos y paños de lino:formas «textiles» de la misericordia ilimitada de Dios. La descripción que hace la Biblia del Dios que se encuentra con la vergüenza humanano es la del que condena o acusa, sino la del que restaura. Alrevestir a Adán y Eva con túnicas de piel tras la caída, losrehabilita, cubriendo lo que no se corresponde a su imagen ysemejanza. Pero esa no será la única vez que Dios nos dé una túnicapara cubrir cuanto nos sonroja. Jesús, en la revelación suprema de lacruz, nos deja una túnica sin costuras, que no será rasgada. Es laherencia que, cubriendo nuestra culpa, nos devuelve la plena condición de hijos amados con ternura sin fin. Siguiendo el hilo de las túnicas de diferentes tejidos que aparecen en toda la Biblia, Anne Lécudesarrolla una novedosa y delicada teología de la gracia y de lacompasión de Dios.
Un libro en el que se nos enseña a vivir sin juzgar y sin tener miedo. Un libro que aborda lo que nos avergüenza, lo que no corresponde a la imagen de Dios en nosotros. Un libro para vivir en libertad, tras las huellas de los grandes personajes bíblicos cuya desnudez real, moralo psicológica ha sido cubierta por túnicas, mantos y paños de lino:formas «textiles» de la misericordia ilimitada de Dios. La descripción que hace la Biblia del Dios que se encuentra con la vergüenza humanano es la del que condena o acusa, sino la del que restaura. Alrevestir a Adán y Eva con túnicas de piel tras la caída, losrehabilita, cubriendo lo que no se corresponde a su imagen ysemejanza. Pero esa no será la única vez que Dios nos dé una túnicapara cubrir cuanto nos sonroja. Jesús, en la revelación suprema de lacruz, nos deja una túnica sin costuras, que no será rasgada. Es laherencia que, cubriendo nuestra culpa, nos devuelve la plena condición de hijos amados con ternura sin fin. Siguiendo el hilo de las túnicas de diferentes tejidos que aparecen en toda la Biblia, Anne Lécudesarrolla una novedosa y delicada teología de la gracia y de lacompasión de Dios.