En la literatura de João Gilberto Noll aparece un estado de lenguajeparticular: un lenguaje invertebrado. Porque quien lo habla, lo hacesin el proyecto de comunicar sentidos estabilizados, estados de ánimofijos o estados de cosas sustanciales. En este lenguaje estrictamenteerrático cada una de sus frases se presenta como imprevisible. Pero¿qué quiere, entonces, quien lo habla? Explorar 'sonidos remotos', que a medida que se emiten se disuelven en corrientes de delicia. Unlenguaje que se resuelve en una serie de microexplosiones. Losnarradores de los libros de Noll se nos presentan como seres expuestos a fluctuaciones que no pueden localizar ni en sí mismos ni en elmundo. Aquí la memoria se pierde, la facultad de conservar la huelladel pasado en el presente se cancela, la continuidad del tiempo seanula. Los textos de Noll son los de un escritor que concibe laliteratura como artefacto de inducción de un cierto éxtasis, y eléxtasis como una despersonalización a través de apariciones vacilantes y figuraciones abolidas. Reinaldo Laddaga Un ex actor escondido en un asilo se consuela con el proyecto de una obra de teatro. Quierevolver a Harmada, su ciudad de origen, pero se ve retenido en unaparálisis de la cual sólo el arte lo ampara. Al narrador de estanovela los pensamientos lo asfixian. Harmada, su ciudad, viene aresguardarlo de esta vaguedad, porque allí está la posibilidad de unaesperanza.