Entre Descartes y unas botas bien calzadas, puede existir toda unagama de matices en los que perderse o no... Todo empieza una mañana,porque es cuando suelen empezar las cosas, en la mala costumbre delevantarse para ir a trabajar por aquello de que el trabajo dignificay engrandece el espíritu.... O algo parecido a eso, aunque en estaocasión nuestra protagonista lo hace sin pijama y con sus botaspuestas...
Una historia narrada en primera persona donde lasanécdotas más inverosímiles forman parte de una realidad y larealidad, de los actos más estrafalarios posibles y todo ello regadocon un humor, a veces sarcástico y otras conciso...