Si los pasos que procesionan en la Semana Santa nos ayudan a hacervisible el gran misterio del amor que se entrega hasta la muerte porcada uno de nosotros y contemplando las imágenes de Cristo en suPasión somos capaces de ver nuestro corazón y nuestra vidainterpelados por ese amor infinito y transformante, al fijar nuestrosojos en las imágenes de las hermandades de gloria somos invitados avivir de una manera nueva a la luz de las Bienaventuranzas: desde lasencillez, la cercanía, la ternura y el amor que descubrimos en larelación de Cristo con su Madre, que es también nuestra Madre. Antonio Rodríguez Babío, prb. Delegado Diocesano de Patrimonio Cultural Lasglorias de María en la ciudad más hermosa del mundo son un pegamentoespiritual, un recuerdo en el paladar, un nexo inexorable, una citacon aquella niña de nombre Sevilla, una maroma que ata tus latidos alpuerto de la certidumbre de la fe. Las glorias de María son el primerencuentro con la liturgia, la vez primera, el recuerdo constante alorigen de la pasión que vivimos por nuestras cofradías y su manera dever el universo. Son cantera de c