El gladiador de Chueca no es una novela al uso, pues no se lee, seescucha. La presencia de un silencioso interlocutor, provoca unmonólogo a través del cual un chapera -un puto adolescente ybarriobajero, habitante del Madrid nocturno y homosexual- nos hacedesfilar, de la manera más natural y sin dramatismos superfluos, todoun submundo desconocido y marginal, inexistente para la mayoría, junto con las peripecias vitales de una existencia cargada de inocencia yternura, donde la búsqueda del amor -el otro amor- es la constante que recorre de manera inconsciente, pero intensa, la vida del chapera.El gladiador de Chueca es, en definitiva, una historia de soledad, deinocencia, de marginación asumida y de búsqueda, que comienza en uninternado sevillano y continúa en los cines, bares y callesinnombrables frecuentados por los homosexuales de la gran ciudad,donde viven una cotidianidad ignorada por el resto de sus habitantes,y en los que el chapero -sexo rápido, anónimo y barato- restañamomentáneamente la hiriente soledad a la que la sexualidad prohibidalos condena. Carlos Sanrune ha realizado, con esta novela, un grantrabajo de composición narrativa, de una agilidad, un ritmo y unentrañable sentido del humor pocas veces visto en nuestra literaturaactual. Es una de esas pocas novelas que enganchan al lector desde las primeras páginas. Una novela que se lee de un tirón.