Siguiendo los consejos de su psiquiatra, el juez Leo Resnik recorrelas playas desiertas de Pinamar. Espera que el viento de octubre barra el recuerdo del accidente de auto en el que murió un adolescente, ylo libere de esa culpa insoportable. De a poco y sin entusiasmo, entra en contacto con los habitantes permanentes que, por un motivo u otro, dependen del hombre fuerte del lugar: Ramón Bastos, un agenteinmobiliario de poder creciente y ningún encanto.