La ambición y la intriga son las únicas pasiones de este hombrepolítico, carente de escrúpulos y moral, que navega a través de lasconvulsiones sociales y políticas de la Francia revolucionaria y delimperio sin mudar el gesto. Como muy bien dice Zweig: «Los gobiernos,las formas de Estado, las opiniones, los hombres cambian, todo seprecipita y desaparece en ese furioso torbellino del cambio de siglo,sólo uno se queda siempre en el mismo sitio, al servicio de todos y de todas las ideas: Joseph Fouché».
La ambición y la intriga son las únicas pasiones de este hombrepolítico, carente de escrúpulos y moral, que navega a través de lasconvulsiones sociales y políticas de la Francia revolucionaria y delimperio sin mudar el gesto. Como muy bien dice Zweig: «Los gobiernos,las formas de Estado, las opiniones, los hombres cambian, todo seprecipita y desaparece en ese furioso torbellino del cambio de siglo,sólo uno se queda siempre en el mismo sitio, al servicio de todos y de todas las ideas: Joseph Fouché».