Es indudable que los tiempos se han precipitado hacia la conformaciónde una nueva forma de vida que obliga a pensarnos a nosotros mismosdesde nuevos referentes de sentido. Los problemas planteados por elpostmodernismo y las teorizaciones del final de la historia, por unlado, la globalización de la economía y las exigencias de nuevasinstancias ordenadoras de la convivencia mundial, por otro, así comola emergencia de formas de identidad nacional y el elevado grado deautorreflexión alcanzado en torno a la autonomía de los individuos:todo ello refuerza la necesidad de recuperar el concepto de políticaen sentido fuerte. Aunque los años más recientes han estado dominadospolíticamente por la constitución de élites de poder, éstas comienzana mostrar su incapacidad para enfrentarse a los propios problemas quehan generado. Entre la resignación a la que dichas élites de poder,éstas comienzan a mostrar su incapacidad para enfrentarse a lospropios problemas que han generado. Entre la resignación a la quedichas élites invitan y la insoportabilidad del vivir que afecta a lainmensa mayoría, la filosofía política sugiere la necesidad dereestablecer el «espacio público». Éste no se define ya por la meraagregación de intereses, sino que apunta a la redefinición política de las necesidades y a las mediaciones que condicionan la satisfacciónde las mismas.Desde la perspectiva apuntada, este tomo intenta recuperar la memoriacrítica de la filosofía política y redefinir algunas de las categorías claves para posibilitar los procesos constituyentes de esta nuevaera.