La inteligencia artificial ha nacido cargada de promesas y de amenazas, suscitando a la vez entusiasmos y recelos. Tanto los entusiastas como los temerosos reclaman dotarla de 閠ica para defender y empoderar a los seres humanos y a la naturaleza; algunos incluso aseguran que podremos acabar con las enfermedades, la muerte y crear una especie superior que inaugure un mundo de paz y felicidad. Ante esta visi髇 tan optimista, 縣ablamos de tica� o de 玦deoog韆�? 縉o se est� dando por ciencia lo que no lo es para atraer suculentas inversiones, o incluso ganar en la competencia por el poder mundial? Y todo ello mientras en el espacio p鷅lico triunfa la raz髇 estrat間ica y se produce el eclipse de la raz髇 comunicativa. Es 閟ta una p閟ima noticia si queremos fortalecer la democracia, que est� en peligro en el contexto mundial. Y, por supuesto, en Espa馻, Europa y Am閞ica Latina.