Su sensibilidad sólo necesitó coincidir con la generación de 1922 para ubicarse en su contexto, tomar vuelo y cobrar tanto expansión comohondura. Al igual que el espléndido cacto de su célebre poema, encuyas pocas líneas alcanza acaso a irradiar como parábola todo elBrasil, su lirismo también es "bello, áspero, intratable".Decididamente volcada a percibir y transcribir las vivencias y losmodismos, la sangre y el lenguaje de la vida brasileña, su poesía supo eludir los riesgos de un pintoresquismo superficial para hacer manar, desde sus legítimas fuentes, lo que tenía en común con las vertientes de la mejor poesía contemporánea