En este trabajo, Berenson propone comprender las obras de A comoentidades vivas, que interpelan, exhortan al observador y generan unaexperiencia intensificadora de la vida. Para el autor, tanto elcrítico como el historiador de la obra de A deberían comenzarcomportándose intuitivamente en relación con ella, gozarla, para luego escudriñarla, analizarla, interpretarla. Berenson medita sobre larelación entre estética e historia y al hacerlo salpica su texto conprecisiones sobre el papel del crítico, el historiador, el observadoraficionado, el A del pasado y el de su tiempo, su crítica y sushistorias. Metodológicamente, su propuesta implica un acercamiento ala dicotomía entre la forma y el contenido, denominados por él'decoración' e 'ilustración', respectivamente. El crítico propone que, para que una obra sea intensificadora de la vida, sea una obra de A y no un mero Afacto, esta debe poseer valores táctiles y movimiento,ser una representación que estimule la imaginación y transporte alobservador a un reino de contemplación.