CARLOS VAZQUEZ, JUAN / VÁZQUEZ GONZÁLEZ, JUAN CARLOS
¿Qué sentido tiene que un ciego alcance la cima de una montaña? ¿Porqué un doble amputado de piernas se empeña en progresar por un caminode rocas sueltas? ¿Qué impulsa a una persona que ha perdido una mano a escalar una pared absolutamente vertical de más de 300 metros? ¿Porqué personas con limitaciones físicas más que evidentes se empeñan enpracticar una actividad de riesgo en un entorno que puede resultartremendamente hostil? Maurice Herzog, el primer hombre en alcanzar una cima de más de 8.000 metros, el Annapurna, en 1950, pagó uncostosísimo peaje: perdió los diez dedos de las manos y los diez dedos de los pies. «La gente se fija en lo que no tengo, pero yo sé lo quetengo», declaró al cabo de unos años. La certeza de que los límitesestán en la cabeza es lo que impulsa a los alpinistas con algún tipode discapacidad a practicar una actividad que trasciende más allá delo deportivo.