No son, los que corren, tiempos fáciles para la esperanza. Cuando unomira un poco a su alrededor, se encuentra con mucha incertidumbre ydesencanto. Pero es precisamente cuando la realidad humana contradicenuestras expectativas cuando se hace más necesaria la esperanzaevangélica. Y el motivo fundamental de la esperanza cristiana no estáen lo que nosotros podemos sino en lo que Dios puede hacer en nosotros o a través de nosotros. Ella no es un suplemento para poder alcanzarla omnipotencia que pretendemos. No es una rueda de auxilio a la querecurrimos cuando vemos que nuestro ánimo está en baja forma. Suponecomenzar a ver todo desde otro lugar. Y en ese lugar no somos nosotros quienes estamos en el centro.Ella es un camino que hemos de recorrer cotidianamente, cultivando unconjunto de actitudes evangélicas que le abren paso, que la hacenposible, que le dan acogida.La palabra del cardenal Eduardo Pironio aparecerá en más de unaoportunidad iluminando estas reflexiones, pues con su testimonio yenseñanzas nos confirma que aún en tiempos difíciles son posibles laesperanza y la alegría
No son, los que corren, tiempos fáciles para la esperanza. Cuando unomira un poco a su alrededor, se encuentra con mucha incertidumbre ydesencanto. Pero es precisamente cuando la realidad humana contradicenuestras expectativas cuando se hace más necesaria la esperanzaevangélica. Y el motivo fundamental de la esperanza cristiana no estáen lo que nosotros podemos sino en lo que Dios puede hacer en nosotros o a través de nosotros. Ella no es un suplemento para poder alcanzarla omnipotencia que pretendemos. No es una rueda de auxilio a la querecurrimos cuando vemos que nuestro ánimo está en baja forma. Suponecomenzar a ver todo desde otro lugar. Y en ese lugar no somos nosotros quienes estamos en el centro.Ella es un camino que hemos de recorrer cotidianamente, cultivando unconjunto de actitudes evangélicas que le abren paso, que la hacenposible, que le dan acogida.La palabra del cardenal Eduardo Pironio aparecerá en más de unaoportunidad iluminando estas reflexiones, pues con su testimonio yenseñanzas nos confirma que aún en tiempos difíciles son posibles laesperanza y la alegría