Las líneas maestras del pensamiento progresista español se forjan enlas primeras décadas del siglo XIX, en una época caracterizada porguerras, persecuciones y exilios masivos. Convencidos de quenecesitaban disociar sus ideas de Francia, los progresistas ensayarondiversas estrategias para arraigar su proyecto en la tradiciónnacional. Comuneros y fueros medievales representan para ellos unaidea pactada de la monarquía, pero también el respeto a una diversidad regional intrínseca que las dinastías extranjeras de los Austrias ylos Borbones, con el apoyo decisivo de Castilla, habían intentadoerradicar. Asimismo, al-Andalus, el enemigo por antonomasia de loespañol tal y como se había entendido hasta entonces, pasa asimbolizar una España alternativa que, según los liberales, nuncahabría debido desaparecer. Una España que era significativamentesimilar a la que ellos pretendían construir.