¿Sabías que Esquilo tuvo la muerte más tonta de la Historia, que lalengua de Cicerón acabó colgada en el Foro de Roma, que Dante sedormía en mitad de una frase y Maquiavelo no era tan «maquiavélico»?Pero aquí no acaban las jugosas historias de los grandes maestros dela literatura. Casi nadie recuerda que Jonathan Swift anticipó lascomputadoras de Silicon Valley, que a Victor Hugo le apasionaban lostoros, que Larra se enamoró de la amante de su padre, que Valle-Inclán mantuvo una intensa amistad con el hombre que le arrebató un brazo,que H.G. Wells era un distinguido ladrón de sombreros... o que unossencillos pollos salvaron la vida del mítico Truman Capote.
«La técnica de Cicerón era tal que, al estilo de los antiguos sofistas griegos, era capaz de defender una postura y, 15 minutos después, lacontraria».
A los escritores se les juzga por sus obras, pero nunca está de másconocer a las personas que se ocultan detrás de la pluma. En estaspáginas encontramos -por riguroso orden cronológico- la «Cara B» de la Literatura Universal. Las grandezas y las viles miserias cotidianasde los reverenciados autores que estudiamos, leemos y admiramos.Abordar este libro puede variar nuestra forma de disfrutar y entenderla literatura, al tiempo que logra arrancarnos un buen puñado desonrisas.
«Un maestro en el viejo arte de instruir deleitando». Miguel ÁngelAlmodóvar
«Gracias a Lorenzo Gallardo y sus amigotes escritores he convertidomis viejos libros de historia de la literatura en combustible para labarbacoa». Carlos Faemino