Todos lo llaman recuerdos, pero no son recuerdos. Los poemas delúltimo libro de Julia Uceda recogen ecos del pasado profundo, perdidos en los pliegues del tiempo, como inscritos en las viejas tablillas de barro o madera que cifraron los hechos de las civilizacionesantiguas. Son versos que recrean una vida ya vivida, pero remota,remontándose a los comienzos del habla, cuando el lenguaje aún noestaba codificado. Murmullos interiores y lejanos, nacidos de ladificultad de encontrar la palabra y su reverso: el silencio, quetambién dice.