AA.VV
La capital del Emirato de Dubai es el destino más de moda en estosmomentos en el Golfo Pérsico. Un emirato que ya no puede vivirexclusivamente del petróleo -además nunca fue el que contó con másreservas de crudo- y que en los últimos años ha estado gobernado porjeques con una gran visión de futuro y muy liberales para lo que eranorma en la zona, se ha convertido hoy en un enclave próspero, unameca para miles de trabajadores de países asiáticos en vías dedesarrollo y para yuppies occidentales que se trasladan a Dubai paraenrolarse en las multinacionales gracias a sustanciosos contratos.Pero a esta avalancha de extranjeros se ha unido en los últimostiempos una nueva: la de los turistas, que vienen atraídos por labonanza del clima en invierno, la espectacularidad de los nuevosedificios y los proyectos urbanísticos tan vanguardistas y... lascompras, porque pocas ciudades hay en el mundo con una mayorconcentración de tiendas en el centro urbano y unos centroscomerciales tan espectaculares en las afueras. En la ciudad, que crece cada día a velocidad de vértigo, el centro comercial y financieroestá separado de la zona de expansión, con tantos edificiosvanguardistas, como
Burj Khalifa o el fabuloso hotel Burj el-Arab, por el canal Dubai y en el mar está en marcha otro de los megaproyectos que hacen famoso aDubai: The World, donde sobre islas artificiales se va a recrear elecosistema de los cinco continentes.