Lo grande, lo importante, se esconde en lo pequeño, en la simplicidad, en el abandono. Así lo repite el autor, de una u otra manera, en sucanto, porque este libro es un canto. Estas páginas nos hacendescubrir, en la memoria filial y creyente, la belleza de la creacióny de la salvación encarnada en un pueblo de La Mancha, en la vida deun hombre sencillo, bueno, un campesino honrado y creyente sincero, en el escenario de una familia rural y piadosa. Unas memorias cristianas llenas de agradecimiento, de profundidad, de sentido. La historia que cuenta este libro no es fantasía, no es ficción, sino una historiareal, la historia de Cándido. Nos encontramos con temas fundamentalesde nuestra existencia: la vida, la familia, el sufrimiento, la muerte, el duelo, la orfandad, el acompañamiento de los que sufren, etc. Elmejor camino para la aceptación del sufrimiento y de la muerte, parasuperar el duelo, es asumirlo, hacerlo parte de nuestra vida, comulgar con él con la certeza de que hemos vencido en el Aquel que murió yresucitó por nosotros.
Lo grande, lo importante, se esconde en lo pequeño, en la simplicidad, en el abandono. Así lo repite el autor, de una u otra manera, en sucanto, porque este libro es un canto. Estas páginas nos hacendescubrir, en la memoria filial y creyente, la belleza de la creacióny de la salvación encarnada en un pueblo de La Mancha, en la vida deun hombre sencillo, bueno, un campesino honrado y creyente sincero, en el escenario de una familia rural y piadosa. Unas memorias cristianas llenas de agradecimiento, de profundidad, de sentido. La historia que cuenta este libro no es fantasía, no es ficción, sino una historiareal, la historia de Cándido. Nos encontramos con temas fundamentalesde nuestra existencia: la vida, la familia, el sufrimiento, la muerte, el duelo, la orfandad, el acompañamiento de los que sufren, etc. Elmejor camino para la aceptación del sufrimiento y de la muerte, parasuperar el duelo, es asumirlo, hacerlo parte de nuestra vida, comulgar con él con la certeza de que hemos vencido en el Aquel que murió yresucitó por nosotros.