AA.VV
El hombre del siglo XXI ¿todavía hará oración? Esta sencilla preguntanos manifiesta la gravedad del problema de la oración en el momentopresente: cuestiona su misma existencia. Los cristianos, educados para la oración desde su infancia, encuentran alguna dificultad en elplanteamiento de este problema, pues la oración ocupa un puesto entrelas tareas de su vida diaria y forma parte de sus costumbres. Sabenque, sin la oración, no podemos penetrar en el Evangelio: ella anudalos lazos que nos unen personalmente con Cristo y con Dios, de estaforma la vida religiosa se concentra, en gran medida, en este acto.Pero la oración está hoy radicalmente sometida a discusión. Algunos la consideran como un valor ya caduco, o la conciben como algo diferente de lo que es en realidad. Se preguntan por qué el hombre moderno, que tiene conciencia de poder cubrir todas sus necesidades y que seconsidera emancipado, adulto, habría de sentir también la necesidad de dirigirse mediante súplicas a una Divinidad, cuya muerte proclamanlos filósofos e incluso algunos teólogos. La oración es la expresióndirecta del amor evangélico, de ella se nutre y recibe su alimentodiario. Por la pujanza del Espíritu la oración, por humilde que sea,se convierte en la gran fuerza que anima al Reino de Dios. Servais Th. Pinckaers, dominico, nació en Lieja en 1925. Profesor de TeologíaMoral en la Universidad de Friburgo, en Suiza, de 1973 a 1997. Doctoren Teología, es autor de una docena de libros sobre las fuentes de lamoral y la moral católica.