«Percibimos en Emma ecos sofocados de un drama íntimo que la buenaeducación impide manifestar de una manera más clara. Esa prosasencilla, elegante, natural, tiene una transparencia engañosa, sulimpidez sugiere que no contiene nada más que lo que vemos, y disimula púdicamente secretos que no han dejado de intrigar a sus lectores.»Del prólogo de Carlos Pujol