Las intervenciones de Carlos Almonte en las sesiones de terapiafamiliar en la Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Chileadquirieron, a través de generaciones de estudiantes, un carácterlegendario. Se trataba de un estilo de «hacer terapia» diferente, quelimitaba con los ritos proféticos o de iniciación, traspasaba lomeramente científico y alcanzaba el universo espiritual de laspersonas con un efecto que, como por arte de magia, era casiinmediatamente sanador. Pero ¿qué era lo que hacía de estasintervenciones algo tan especial? La respuesta es sencilla: residía en su habilidad para producir metáforas. A propósito, Luis Risco, uno de sus más connotados discípulos, comenta: «El lenguaje de las metáforas es universal, y quien haya adquirido la capacidad de hablarmetafóricamente puede hablar sin intermediarios con el mundoarquetípico del que en última instancia estamos hechos».