A la mayor parte de nuestros personajes favoritos de ficción no loshemos elegido por sus virtudes, sino más bien por la fascinación y lainquietud que nos suscita su vileza. Como la manzana prohibida en elEdén, brilla también en el jardín de la literatura la representaciónde las bajezas y el desorden del espíritu humano, cuya belleza, aveces, ejerce sobre el lector una atracción irrenunciable. Estas páginas proponen un recorrido a través de quince obrasprotagonizadas por abyectos de papel, nombres ilustres queconquistaron en su momento a los lectores y ayudaron a dar forma a lanovela moderna. Por muchas barrabasadas que hagan o terribles penasque sufran, personajes como los de Austen, Stendhal, Flaubert, Kafka o Berto despiertan en nosotros la más delicada admiración y mantienenviva la llama de la literatura, que arde, con frecuencia, en el mismocorazón del infierno.