Una narrativa con matices líricos hilvana una cruda historia basada en hechos reales, retazos de la biografía de Manuel, cuya familiaquedará rota por el horror de la guerra civil, viéndose éste abocado a trabajar en mil tareas y oficios del campo hasta llegar a convertirse en testigo directo de la posguerra y ponernos al descubierto, demanera explícita y descarnada, la doble moral de una clase social que, aunque minoritaria, sustentaba todos los resortes del poder.El reconocimiento a la cultura del mundo rural -un modo de vida plenoque, a pesar de ser reciente en el tiempo, ya pertenece al pasado- esuna clara aportación de esta obra. De ahí que sus páginas saquen a laluz, además de un vocabulario identitario de toda una generación, unextenso y detallado catálogo de oficios, trabajos del campo que sedesarrollaron en una naturaleza primigenia y pura -justo antes de lallegada de la máquina y del empleo indiscriminado de los productosquímicos, tan consustanciales a la agricultura moderna- cuando lamadre tierra aún era nuestro hogar.José Riqueni Barrios (Sevilla, 1959). Maestro de Educación Primaria en ejercicio, conferenciante, colaborador de prensa local y de larevista Caza Extremadura. El último campero, un libro sobre el mundo rural de la posguerra, nosdescribe oficios y tareas del campo ya desaparecidos, como también nos retrata toda una galería de personajes definitorios de una sociedadde trasguerra. Esta obra, un homenaje a aquellos cuyas vidas se vieron truncadas por la guerra civil, también es un canto a los parabienesde la vida en el campo y una llamada a que protejamos la naturaleza.