Las aldeas, los feudos, los reductos, los guetos son objetos deestudio tanto para el historiador o para el antropólogo como para lasociología urbana. Resulta igualmente claro que la formación urbanadel investigador requiere una modificación de su mirada, que debe serante todo ingenua, que debería captar las cosas mismas, fascinada porlo social in statu nascendi, como diría Simmel?
Según lo indican los diccionarios de navegación, las derivas nosimpiden ir a una determinada parte. Lo cual quiere decir que eltranseúnte ocioso, el paseante callejero tienen recorridos,digresiones del texto urbano que se disciernen en los rostros y quefuncionan según el modo de reciprocidad inmediata, como dice Simmel,en un espacio-tráfico que se extiende entre lo trivial y lo raro?."Lo que uno redescubre son vínculos, lazos, más que lugares, fenómenosreflexivos más que relaciones, sistemas de obligación recíproca,pequeñas veneraciones", por decirlo así, de la vida cotidiana quedesde Durkheim a Goffman constituyen la contextura social. Y esto eslo que enseñaba Tarde: la socialidad absoluta no es ni latransparencia total ni la fusión de las sustancias, es la transmisióninstantánea en la reducción del tiempo al instante.""El impulso vitalque caracteriza un espacio público es "un impulso de vitalidadcontenida" (Simmel).
En este sentido, el horizonte de un espacio público es siempre unhorizonte de paz, pero tiene dos límites igualmente aterradores: elterror de la identificación y el terror de la invasión. El horizontede los tiempos de oscuridad
(Hannah Arendt) nos impone concebir a los demás más allá de lafusión, nos impone salvar el espacio público del desastre de ciertotipo de fraternidad?"