EL TIEMPO DE LAS ILUSIONES SENCILLAS

EL TIEMPO DE LAS ILUSIONES SENCILLAS

$32.667
IVA incluido
Sujeto Disponibilidad de Proveedor
Editorial:
(104) SUMA DE LETRAS
Año de edición:
Temática
Contemporanea
ISBN:
978-84-8365-787-4
Páginas:
312
Encuadernación:
Rústica
Idioma:
Castellano
Dimensiones:
230x150
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Una novela nostálgica sobre la amistad, la esperanza y el futuro, queconstituye un retrato sentimental de la España dividida deposguerra.Tres amigos, un ídolo del fútbol y una amistadinquebrantable en un pueblo castellano durante los años cincuenta.Nohace mucho que Rafa, un niño delgaducho de diez años, vive con sufamilia en el pueblo toledano de Villanueva, y sin embargo, siente que sus nuevos amigos, Lito y Adolfo, son los mejores que ha tenido en la vida. Juntos pasan las tardes entre chapas, cromos, y retransmisiones de partidos por la radio. Matías Prats narra las victorias del equipo favorito de los rapaces, el Real Madrid, que está cosechando grandeséxitos en la competición europea gracias a una de sus figuras másdestacadas Alfredo Di Stéfano, la Saeta Blanca. El tiempo discurreapacible para estos niños que asisten juntos a la llegada del cine alos pueblos, los vítores y la emoción de los triunfos del balompiémientras descubren la pureza de la amistad y asisten juntos a laapertura de un país que empieza poco a poco a lamer sus heridas.Rafael Alcázar, director de cine, realizador de televisión y guionista,recrea en El tiempo de las ilusiones sencillas la vida cotidiana en un pueblo castellano a finales de los cincuenta y describe, haciendo uso de un estilo sencillo y ameno lleno de matices que lo acercan a lacotidianeidad heroica de Miguel Delibes o al lenguaje despojado deAlberto Méndez, el pasado reciente de un país de luces y sombras queintenta sacar lo mejor de él mismo.«Inicialmente esta historia, basada en anécdotas y vivencias de mi infancia, tenía como propósito unguion de cine divertido, emotivo y cercano al realismo mágico. Laescritura del libro me ha dado la oportunidad de aportar detalles quedan mucho más sentido y profundidad a la historia y, sobre todo, poder detenerme en los variados matices de los personajes. En todo caso,los recuerdo de aquel pueblo castellano siempre me aparecen en formade imágenes llenas de colorido y envueltas en olores irrepetibles como el de aquella trastienda de ultramarinos donde escuchábamos por laradio los partidos del Madrid o tan embriagadores como el olor deltrigo verde de aquel mayo luminoso de finales de los cincuenta.»
Rafael Alcázar