¿Qué tienen en común los poemas de Baudelarie, Silvia Plath o LeonardCohen con los ahorcamientos para alcanzar el clímax durante la asfixia autoerótica?
En un control rutinario en la carretera de entrada a Zaragoza, laPolicía detiene un vehículo sospechoso. En su interior encuentranvarios cerdos muertos y diversos instrumentos para desollarlos, algoextraño, pero no especialmente preocupante... si no fuera porque en la boca de uno de los animales aparece un dedo humano.
Laura Beltrán, la nueva subinspectora de la Brigada Provincial deHomicidios, y su superior, Santiago Herrera, un veterano inspector, se verán envueltos en un abanico de asesinatos que combinan el sadismo y los enigmas de la psicopatía con las inquietudes propias delcomportamiento humano.
El sueño del depredador es una obra intensa y ágil, convincente hastaen los pequeños detalles, con una trama que entrelaza a los poetasmalditos con el imaginario lovecraftiano, personajes extraños yprotagonistas afectados por
penitencias y contradicciones. Una obra que transmite la esencia delverdadero ambiente policial más allá de los estereotipos, narrada conuna precisión y una veracidad que asustan.