EL SUEÑO DE VENECIA

EL SUEÑO DE VENECIA

$23.742
IVA incluido
Sujeto Disponibilidad de Proveedor
Editorial:
ANAGRAMA
Año de edición:
Temática
Contemporanea
ISBN:
978-84-339-6723-7
Páginas:
224
Encuadernación:
Cartoné
Idioma:
Castellano
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Hacia 1665, un esclavo liberto pintó el retrato de doña Gracia deMendoza, célebre cortesana de la época, y de un niño a quien recogió,convertido luego en su amante y finalmente en su esposo, Pablo de laCorredera. Desde entonces, el cuadro ha sufrido avatares, ha cambiadovarias veces de dueño, ha padecido mutilaciones y añadidos y, sobretodo, ha sido visto con distintos ojos por hombres y mujeres dedistintas épocas. Y en la nuestra alguien lo descubrió, lo restauró, y reconstruyó -o creyó reconstruir- la verdadera historia del cuadro yde los personajes que aparecen en él. Paloma Díaz-Mas ha elaborado enEl sueño de Venecia un refinado artificio literario, un tapiz cuyatrama se va revelando pausadamente en sus cinco episodios, peroconservando un enigma final, o al menos una cierta resonanciaenigmática, como aconsejaría Henry James. «Carta mensajera», el primer capítulo, lanza a rodar una historia que se desarrolla desde 1665hasta nuestros días y que, manteniendo un sutil pero claro hiloconductor -el cuadro del esclavo liberto, pero también un barrio deMadrid y una serie de incestos reales y simbólicos-, cambiará deestilo y de voz según la época en la que transcurra. Así, «El viaje de Lord Aston-Howard» nos conduce al Madrid del siglo XIX, tal como love y lo cuenta en sus cartas un noble viajero inglés, en «El Indio» el salto es de dos generaciones y los protagonistas son prósperosmiembros de la pequeña burguesía, para pasar con «Los Ojos Malos» alMadrid de la posguerra y el Capitán Trueno, y cerrar, con «Memoria»,el hilo de la trama con un nudo de intriga y sorpresa. Una novela quenos propone, también, una reflexión sobre la Historia revelada enhistorias, sobre cómo la hacemos, la recordamos y la olvidamos y algún día inten¡tamos reconstruirla. ,Una reflexión donde la belleza y propiedad de la escritura son también reveladoras.«Su obra más ambiciosa, un importante salto adelante» (Santos SanzVillanueva, Diario 16).

Hacia 1665, un esclavo liberto pintó el retrato de doña Gracia deMendoza, célebre cortesana de la época, y de un niño a quien recogió,convertido luego en su amante y finalmente en su esposo, Pablo de laCorredera. Desde entonces, el cuadro ha sufrido avatares, ha cambiadovarias veces de dueño, ha padecido mutilaciones y añadidos y, sobretodo, ha sido visto con distintos ojos por hombres y mujeres dedistintas épocas. Y en la nuestra alguien lo descubrió, lo restauró, y reconstruyó -o creyó reconstruir- la verdadera historia del cuadro yde los personajes que aparecen en él. Paloma Díaz-Mas ha elaborado enEl sueño de Venecia un refinado artificio literario, un tapiz cuyatrama se va revelando pausadamente en sus cinco episodios, peroconservando un enigma final, o al menos una cierta resonanciaenigmática, como aconsejaría Henry James. «Carta mensajera», el primer capítulo, lanza a rodar una historia que se desarrolla desde 1665hasta nuestros días y que, manteniendo un sutil pero claro hiloconductor -el cuadro del esclavo liberto, pero también un barrio deMadrid y una serie de incestos reales y simbólicos-, cambiará deestilo y de voz según la época en la que transcurra. Así, «El viaje de Lord Aston-Howard» nos conduce al Madrid del siglo XIX, tal como love y lo cuenta en sus cartas un noble viajero inglés, en «El Indio» el salto es de dos generaciones y los protagonistas son prósperosmiembros de la pequeña burguesía, para pasar con «Los Ojos Malos» alMadrid de la posguerra y el Capitán Trueno, y cerrar, con «Memoria»,el hilo de la trama con un nudo de intriga y sorpresa. Una novela quenos propone, también, una reflexión sobre la Historia revelada enhistorias, sobre cómo la hacemos, la recordamos y la olvidamos y algún día inten­tamos reconstruirla. ,Una reflexión donde la belleza y propiedad de la escritura son también reveladoras.
«Su obra más ambiciosa, un importante salto adelante» (Santos SanzVillanueva, Diario 16).