A quien viaje hoy por las antiguas ciudades holandesas, le llamaránprincipalmente la atención los cuadros de enormes dimensiones de losmuseos, pero también de los ayuntamientos, de los hospitales, de losasilos de pobres, de las compañías cívicas. No es común encontrarcuadros así en ningún otro lugar: cuadros con numerosas figuras, enocasiones de cuerpo entero y otras veces de medio cuerpo, pero casisiempre se tamaño real, que aparecen unas junto a otras, bien sinrelación entre ellas, bien presentando una conexión vaga, de forma que el observador casi nunca duda de su carácter de retrato.