Mauricio espera ansioso el regreso del señor Silvestre, su amablevecino de coleta gris y misteriosas facultades para la magia, cuandoun día es testigo de un secuestro. ¿Pero quién va a creerle cuandocuente que ha visto como secuestraban a Pipa, la vendedora de heladosdel Suburbio Gris, a través de su catalejo mágico? Ni siquiera a susmejores amigos, Óscar y Lilí, puede confiarles el secreto. Sinembargo, Mauricio tampoco puede quedarse sin hacer nada, porque talvez sea la única persona que puede ayudar a Pipa. Ya va siendo hora de que vuelva el señor Silvestre...