El arte italiano del siglo XV, florecimiento artístico grandioso comola experiencia contemporánea del Humanismo, constituye un territoriohistoriográfico que reclama la atención de quien lo quiera asumir sinprejuicios. En este sentido, el vigoroso acercamiento metodológico deRenato de Fusco resulta idóneo para estudiar una materia tandiferenciada y multiforme como es el Quattrocento, analizando de forma clara y minuciosa tanto lo que une a las diferentes formas deexpresión artística entre sí como aquello que las singulariza,subrayando al tiempo sus más importantes episodios. Su método detrabajo une las aportaciones del estructuralismo y la semiologíadentro de una sólida conciencia historiográfica. Así, las categoríasinterpretativas de forma y sentido, la investigación tipológica sobrelos modelos y la iconología sobre los temas sirven para articular unpanorama tan vasto como riguroso.