VERA, CHRTISTINA / CHRISTIAN VERA
De la existencia de este libro tuve noticia a través Quintín, críticoy comentarista argentino al que merece la pena leer aunque uno nunca o casi nunca esté de acuerdo con lo que dice, interpreta u opina.Quintín es, además de crítico que va "por libre", un hombre enfadado.Más enfadado con el optimismo de la voluntad que con el pesimismo dela inteligencia pero en cualquier caso ejerce de ciudadano enfadado yde crítico literario que admira, por ejemplo, la alta cursileríaliteraria de W.G.Sebald y es muy reticente, sin embargo, frente a lasequedad lúcida de ese otro gran enfadado con el mundo que esV.S.Naipaul.
Recordaba el susodicho a propósito de cierta "literatura escolar" eldaño que según Kurt Vonnegut podía provocar la escuela como mortíferaarma de destrucción masiva, y proseguía hablando de las ideas de IvanIllich acerca de la conveniencia de construir una sociedaddesescolarizada, a fin de escapar de la dictadura del profesorado. Yfinalmente decía:
«Aunque es un libro pleno de humor, más cercano a Vonnegut que aIllich, Vera le da toda la razón al austríaco-mexicano: el camino dela escuela sólo conduce a su propia degradación. "Esto es lo que haconseguido el colegio en todos estos años de esfuerzo: la sordera.Todos los alumnos tienen mínimas capacidades de atención, están hartos de todas esas motivaciones escolares que los infantilizan o quesubestiman su inteligencia".
Y ocurrió entonces que leímos la novela y que decidimos publicarla yque hablamos con el editor y con el autor, y éste aceptó las muymagras y enjutas condiciones económicas que le ofrecimos, y fue asícomo se llegó a este libro que usted tiene en sus manos, y no lo dejecaer y abra y lea y disfrute y si además tiene usted hijos o padres onietos en edad escolar déselo, que acaso su lectura les haga bien. Que de eso debería tratar la literatura: de la lectura como bien común,de herramienta contra el daño.»