Aunque los nueve relatos que integran El perfil de las esquinascarecen de unidad temática, sus personajes están movidos por los hilos de las pasiones humanas. Vivimos inmersos en mundos propiosedificados a imagen y semejanza de nuestros deseos. La conquista de la felicidad, mal que bien se entiende como la conquista de la seguridad en la gran lucha contra los monstruos cotidianos más temidos: lamuerte, la enfermedad, la soledad, siempre acechantes, siempredispuestos a interferir, a intervenir inesperadamente y desmoronar eledificio que tanto cuesta mantener en pie. Con tales premisas, lasdiferentes respuestas a estas eventualidades confieren el carácter alos distintos personajes que, orientados o desorientados por laintervención del controvertido azar, deambulan por las páginas queintegran El perfil de las esquinas. Toda ilusión, toda motivación, sea cual sea su cariz, tiene su contrapartida, su anatema. Y siemprehacen mella.