¿Es la Iglesia Católica opio del pueblo o luz del mundo? ¿Es profetade la paz que nace de la justicia, o un instrumento de opresión alservicio de los poderes políticos y económicos? ¿Por qué la Iglesiahabla tanto de los pobres, pero saca la tarjeta amarilla del silencio, y amenaza con la roja de la excomunión, a los teólogos que cometen la osadía de hablar desde la perspectiva de los pobres? ¿Por qué losjerarcas católicos españoles exhiben sus patéticos musculitos cada vez que sienten que una ley amenaza su presencia en las aulas o en lasalcobas, y sin embargo, obedecen a consignas de "no ver, no oír y nohablar", cuando los poderes políticos y económicos ponen sobre lasespaldas del pueblo las pesadas cargas que ellos mismos han generado,y no ayudan a moverlas ni con un dedo? El obispo mudo está escritopara los que se hacen esas preguntas y no se han quedado satisfechoscon las respuestas del dogmatismo y la fe ciega, ni con las delfervoroso anticlericalismo. Es un libro escrito desde la frontera ypara la frontera. Esa frontera en la que a diario se encuentra, semezcla y se confunde la masa de los creyentes que se avergüenzan de su iglesia, y la de los ateos que siguen buscando algo en lo que merezca la pena creer. Pero que nadie busque respuestas. Este libro no nacedel convencimiento, sino de la reflexión. Y por eso no ofrececertezas, sino puntos de apoyo para reflexionar. Con un estilosencillo, pero rigurosamente fundamentado e implacablemente lógico, el autor nos invita a acompañarle en sus dudas. Porque, como nos hadejado dicho Rosendo, a dudar se aprende. Y se aprende dudando.
¿Es la Iglesia Católica opio del pueblo o luz del mundo? ¿Es profetade la paz que nace de la justicia, o un instrumento de opresión alservicio de los poderes políticos y económicos? ¿Por qué la Iglesiahabla tanto de los pobres, pero saca la tarjeta amarilla del silencio, y amenaza con la roja de la excomunión, a los teólogos que cometen la osadía de hablar desde la perspectiva de los pobres? ¿Por qué losjerarcas católicos españoles exhiben sus patéticos musculitos cada vez que sienten que una ley amenaza su presencia en las aulas o en lasalcobas, y sin embargo, obedecen a consignas de "no ver, no oír y nohablar", cuando los poderes políticos y económicos ponen sobre lasespaldas del pueblo las pesadas cargas que ellos mismos han generado,y no ayudan a moverlas ni con un dedo? El obispo mudo está escritopara los que se hacen esas preguntas y no se han quedado satisfechoscon las respuestas del dogmatismo y la fe ciega, ni con las delfervoroso anticlericalismo. Es un libro escrito desde la frontera ypara la frontera. Esa frontera en la que a diario se encuentra, semezcla y se confunde la masa de los creyentes que se avergüenzan de su iglesia, y la de los ateos que siguen buscando algo en lo que merezca la pena creer. Pero que nadie busque respuestas. Este libro no nacedel convencimiento, sino de la reflexión. Y por eso no ofrececertezas, sino puntos de apoyo para reflexionar. Con un estilosencillo, pero rigurosamente fundamentado e implacablemente lógico, el autor nos invita a acompañarle en sus dudas. Porque, como nos hadejado dicho Rosendo, a dudar se aprende. Y se aprende dudando.