No está escrito ni en la naturaleza ni en la historia de los sereshumanos que éstos tengan que someterse a un sistema injusto,arbitrario, inspirado en el principio de diferentes derechos yprivilegios según la cuna o las fuerzas opacas e irracionales de losmercados. Pero este siglo XXI ha arrancado con tendenciasaparentemente novedosas, que paradójicamente pueden representarprocesos de involución histórica. Una sola idea parece dominar hoy lalógica del poder y la vida cotidiana de las democracias, laresignación ciudadana a procesos globales en los que no influye y queestán regidos por fuerzas opacas, egoístas, anónimas yextraordinariamente poderosas.