Nuestro juego de palabras y personaje «miles» (escrito siempre enminúsculas) nunca dejó de jugar y construyó su vida alrededor de esassutiles o «lúdicas invitaciones» que muchos ya ni siquiera percibimoso que catalogamos de irresponsables. Las diferentes historias nosmuestran facetas diferentes del juego en que se desvanecen los miedosy prejuicios, en dónde la vida se vuelve dócil, sabia, divertida eintensa. Una historia que podría ser la de miles... solo quedatraducirla sin temores a nuestro propio escenario. íUna invitación ajugar y sentirse adultos/niños, los dos a la vez! (Y no busquen en ellibro el índice ni N° de páginas, que no los hay a propósito)
Nuestro juego de palabras y personaje «miles» (escrito siempre enminúsculas) nunca dejó de jugar y construyó su vida alrededor de esassutiles o «lúdicas invitaciones» que muchos ya ni siquiera percibimoso que catalogamos de irresponsables. Las diferentes historias nosmuestran facetas diferentes del juego en que se desvanecen los miedosy prejuicios, en dónde la vida se vuelve dócil, sabia, divertida eintensa. Una historia que podría ser la de miles... solo quedatraducirla sin temores a nuestro propio escenario. íUna invitación ajugar y sentirse adultos/niños, los dos a la vez! (Y no busquen en ellibro el índice ni N° de páginas, que no los hay a propósito)