El Inca, el emperador que domina a sus súbditos desde la cima delmundo, el semidiós hijo del Sol necesita, cada vez, engendrar un hijoy una hija que, al casarse entre sí, garanticen la perptuidad de sucarácter divino. La impureza de la sangre en el trono del Inca no esalgo tolerable. Ningún advenedizo puede aspirar al trono. Pero RustiCayambe, capitán de diez mil hombres, y Sangay Chimé, princesa,intentarán alterar el curso de los tiempos a riesgo de sus vidas.Alberto Vázquez-Figueroa ha escrito una apasionante novela llena deternura, tensión y aventuras que nos permite adentrarnos en ununiverso singular del que lo desconocemos casi todo.