Todo es tolerable si uno carece de imaginación, si sólo pulsa lasteclas blancas del piano, no las negras que ocultan los sonidos másestridentes. ¿En qué momento la partitura se estrecha hasta el límitede una melodía monocorde, en qué momento la vida empieza a decidir por ti? Por estas páginas discurre el amor, la violencia, la soledad y el fracaso, transitan corazones desorientados, estrellas que siguenemitiendo dolor mucho después de apagarse, señales que advierten sobre el fin de los tiempos, relojes que se detienen invariablemente en lamisma hora cruel. Un libro entre cuyos paisajes están los barriosresidenciales del sur de Londres, un tren nocturno a Lisboa y laBarcelona más elegante, que desciende sin previo aviso al hedor de una barraca de feria.Todo es tolerable si uno carece de imaginación, si sólo pulsa lasteclas blancas del piano, no las negras que ocultan los sonidos másestridentes. ¿En qué momento la partitura se estrecha hasta el límitede una melodía monocorde, en qué momento la vida empieza a decidir por ti? Por estas páginas discurre el amor, la violencia, la soledad y el fracaso, transitan corazones desorientados, estrellas que siguenemitiendo dolor mucho después de apagarse, señales que advierten sobre el fin de los tiempos, relojes que se detienen invariablemente en lamisma hora cruel. Un libro entre cuyos paisajes están los barriosresidenciales del sur de Londres, un tren nocturno a Lisboa y laBarcelona más elegante, que desciende sin previo aviso al hedor de una barraca de feria.